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Muchos y buenos lugares de interés en La Nucía

Situado en un enclave privilegiado entre el mar y la montaña, el pueblo de La Nucía reposa rodeado de las montañas que conforman el valle de Guadalest.
Sus calles guardan vestigios de la multitud de civilizaciones que han pasado por sus rincones, desde los íberos hasta los árabes han ido forjando su historia.
Muy cercano en distancia al bullicioso Benidorm, pero muy alejado en todo lo demás, La Nucía es un pueblo tranquilo de calles enrevesadas y casa blancas donde disfrutar de la calma.

El rastro de la Nucía

Calma que se ve alterada cada domingo por su famoso rastro, conocidísimo entre los amantes de las antigüedades y de las oportunidades y que recibe multitud de visitantes llegados de todas las partes de la provincia. Es también muy concurrido por turistas extranjeros que quedan maravillados por sus más de 700 puestos y sus 2 kilómetros de extensión. Uno de los principales reclamos turísticos del municipio desde hace más de 30 años.

Perderse por el casco antiguo de la Nucía

Callejuelas con mucho encanto por las que pasear tranquilamente, admirando sus balcones decorados y sus fachadas que han sabido conservar la tradición  de antaño. En él encontramos la iglesia de la Purísima Concepción, construida en el siglo XVIII y en la que destaca su espectacular campanario.
Todos los viernes se realizan rutas turísticas gratuitas en varios idiomas para descubrir los rincones más pintorescos del casco antiguo.

No se puede visitar La Nucía sin ver la conocida como Fuente de la Favara, considerada como el pulmón del municipio, cuenta con una espectacular cascada de 5 metros de altura, ubicada entre una frondosa y rica vegetación donde disfrutar de la sombra y el fresco en sus áreas habitadas con merenderos y columpios.

En la que posiblemente sea la zona más llana del pueblo, encontramos el antiguo Lavadero que data de 1924 y junto a la que se encuentra la fuente de los “xorros”.

Si lo que buscamos es disfrutar de una visita de carácter más cultural, no podemos dejar de visitar el Auditorio del Mediterráneo, un impresionante edificio de tres alturas con un característico cubo donde se sitúan el escenario y el patio de butacas y que alberga una variada oferta artística y cultural durante todo el año.

Una apuesta diferente para visitar con niños es la que nos ofrece el Museo Etnológico José Soler, una antigua almazara donde se producía aceite y donde los más pequeños podrán aprender como se hacía la harina y el propio aceite y donde podrán ver un antiguo molino harinero y herramientas propias del oficio.

No hay que despedirse de La Nucía sin probar sus excelentes arroces, sus verduras de la huerta y sus embutidos que pondrán el broche perfecto a la visita.

Felix Ramirez , 1 octubre, 2017

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